¿Solo Veracruz es bello?
COATZACOALCOS
Era la recta final de la caravana y llegamos a Veracruz. No fue una llegada agradable. Llegamos a Coatzacoalcos tras varias horas de un viaje intenso, sumamente tenso y fuimos recibidos con un ambiente igual de tenso y sobrio.
Estábamos en nuestro camión en medio del primer debate serio que habíamos podido mantener sobre los rumbos de la caravana, y con el cual se esperaba poder responder más tarde en una plenaria con el resto de los camiones, algunos conceptos básicos como que entendíamos por paz, justicia y dignidad, y como podemos detener la guerra. Sin embargo, el debate fue interrumpido cuando uno de los chicos del camión recibió una llamada desde Tenosique.
Una comitiva que viajaba con el fray Tomás Gonzalez de la Parroquia de Tenosique había sido detenido frente a la Universidad de Tabasco, se encontraban rodeados por elementos de la policía municipal, estatal, federal y militares que querían detenerlos sin dar explicación alguna. Más tarde alegarían que se trataban de asuntos de “seguridad nacional”
En ese momento unas diez personas del camión empezaron a hacer llamadas entre los diferentes camiones y diferentes contactos de todo el país. Pudimos ver entonces a los medios libres en acción y en pocos minutos, difundir la noticia a toda la caravana, a diferentes instancias de derechos humanos nacionales e internacionales, de forma que al cabo de poco tiempo, miembros de la caravana ya estaban hablando directamente con la secretaría de gobernación para que explicara los sucesos. La noche anterior, cuando hablaban de las amenazas de muerte que tenia fray Tomás habíamos gritado “no estás solo”, esa tarde el movimiento estaba demostrando que era cierto, que no era puro discurso, que de verdad estábamos creando redes para ya no estar tan solos.
Así entramos a Coatzacoalcos, marchando por el centro con el temor de saber que fray Tomas y sus acompañantes seguían rodeados por militares, marchando con el temor de la gente que nos pidió que no gritáramos la consigna de “la migra, los zetas, al pueblo se respeta”. Así llegamos al lugar donde se realizo el evento.
Y si en Morelia, en la primera caravana, Doña Mari, la señora de Pajacuarán que perdió a cuatro hijos por desaparición forzada nos hizo llorar con sus testimonios y su llanto, ese día María nos hizo llorar con su discurso. Y es que si algo hemos podido ver en esta caravana, es como ha madurado el discurso de muchas de las víctimas: María ha dejado de llorar en los escenarios y ahora habla de las problemáticas de raíz, Doña Mari no habla solo de sus hijos, ahora habla de los hijos de todos.
En este caso habló de los ninis, y dijo que para ella los ninis son los militares, los diputados, los policías, los gobernadores, el presidente, que ni gobiernan ni tienen voluntad, que ni protegen ni dejan vivir, que ni trabajan ni dejan trabajar. Habló de los jóvenes y dijo que los jóvenes no son ninis, que ella veía en nosotros a puros sisis, sicilios, que si luchan y si quieren cambiar el país. También llamó a los criminales que se llevaron a sus hijos y al resto de criminales que estaban acabando con el país a que se pararan enfrente para que les regalara la dignidad que les hacía falta. Era otra Doña Mari, mas fuerte y más firme que nunca, que había logrado transformar el yo en nosotros y viceversa, dándonos un ejemplo de dignidad.
Después hubo globos de cantolla y son jarocho. Por fin empezábamos a liberar todo el estrés que llevábamos dentro cuando se hizo un llamado urgente para que nos retiráramos inmediatamente y en bola. Preguntamos entre nosotros y descubrimos que había agentes de la migra y de la policía tomando fotos en medio del baile y tratando de llevarse a los migrantes. Tuvimos que irnos en una gran marea, pegaditos todos, formando una valla humana alrededor de los migrantes hasta dejarlos en su camión y más tarde para llevarlos al albergue.
Llegamos llenos de rabia al albergue, que era una escuela a la que llamamos la ratonera. Era un edificio como de cuatro pisos, con una sola entrada y pasillos estrechos. El calor era sofocante y las emociones estaban muy tensas. Se convocó a una reunión de emergencia para hablar sobre la seguridad y ahí estábamos todos, como sardinas en la azotea del peor lugar para estar en caso de una emergencia y con el peor humor para pensar con claridad. Se nos informó de la situación del fray Tomás y de un evento que sucedió en la carretera camino a Coatzacoalcos, en el cual se detectó una amenaza para la comitiva de Sicilia por lo cual se activo un dispositivo de seguridad de sus guardias. También se informó del intento de allanamiento de la casa de Álvarez Icaza.
Hasta cierto punto resultaba increíble darse cuenta de que lo que estaba sucediendo era real, que de verdad estábamos en esa azotea debatiendo temas de seguridad, con los ánimos muy agitados a punto de empezar a perder la cabeza, que de verdad estábamos planteando guardias nocturnas para pasar la noche, que de verdad teníamos que caminar y esconder a los migrantes para que no se los llevara la policía al menor descuido, que de verdad recibimos una llamada informándonos de la detención de fray Tomás por causas de seguridad nacional. Y en medio de todo ese caos ya no tuvimos la plenaria, pero las preguntas seguían retumbando en nuestra cabeza, ¿Qué es la paz? ¿Qué es la justicia? ¿Qué es la dignidad? ¿Cómo podemos pasar del dolor a la lucha, del yo al nosotros, de lo puntual a las redes sin perdernos en el sistema, en el discurso, en la abstracción? ¿Cómo vamos a parar la guerra? Hemos dicho que necesitamos urgentemente refundar este país, y que no podemos hacerlo solos, que necesitamos ayuda, que necesitamos a todos, ¿pero cómo?
XALAPA
Llegamos a una Xalapa irreconocible, una ciudad que en los últimos meses se ha convertido en un nido de la violencia y la impunidad, especialmente por parte del ejército, la marina y los zetas. Recientemente ha habido eventos de reclutamiento y desaparición forzada de chicos y chicas de secundaria y existen amenazas de bomba y atentados en todas las escuelas. Por eso cuando llegamos, no llegamos solos. Fuimos acompañados casi desde Coatzacoalcos por miembros de la COCOP, quienes hicieron un plantón en la carretera y no nos dejaron avanzar hasta subir y dar unas palabras de apoyo a cada camión de la caravana.
Ellos se sumaron en más camiones a la caravana y nos acompañaron hasta la entrada de Xalapa donde ya nos esperaba un gran grupo de gente. Curiosamente, a pesar de la situación de violencia y el miedo que existe en el lugar, el ambiente era totalmente distinto al de Coatzacoalcos, aquí se respiraba un aire festivo y la gente nos recibía agradecida de que estuviéramos ahí.
Fue la marcha muy grande y muy animada, marchamos estudiantes, padres de familia, maestros, defensores de los derechos humanos, campesinos y migrantes. La gente gritaba consignas principalmente por los desaparecidos y contra los zetas. Luego hubo un momento en el que todas las voces retumbaron a lo largo de las calles del centro cantando “únete, pueblo, únete”.
Y se unió tanta gente que cuando llegamos a la plaza, la gente no cabía. Estaba repleta de gente, y era un mar de pancartas con las fotografías de los desaparecidos de Xalapa y del resto del país. Sobretodo, resaltaba la fotografía de una misma chica, como de secundaria, que había desaparecido recientemente y que la gente llevaba en pancartas, mantas y camisas.
Hubo acusaciones de diferentes madres que perdieron a sus hijos o los vieron desaparecer, y al escuchar los discursos se notaba la diferencia contrastante entre las personas que hablaban por primera vez, y la gente que se unió al movimiento desde la caravana a Juárez o la que viajo a lo largo de toda esta caravana. Y es que las personas que hablaban por primera vez, por lo regular solían ser sumamente detallados en los eventos de la desaparición o asesinato de sus familiares, así como en los procesos de denuncia e impunidad que vivieron después; mientras que las personas que llevan más tiempo en este proceso de terapia colectiva, suelen hacer reflexiones mas allá de sus propias vivencias, y hacen cuestionamientos sobre las causas de fondo y posibles soluciones más allá de castigo a los que cometieron los crímenes.

También se mencionó la criminalización de las personas y la represión contra los tuiteros detenidos recientemente por informar a través de esa red social. Después hubo un acto de los jóvenes con los nombres de diferentes muertos y desaparecidos que se recolectaron en esta caravana, quienes fueron cayendo uno a uno al ritmo del tambor. La cereza del pastel fue un toquín de los aguas aguas, en el cual perdimos la cabeza en el slam.
A la mañana siguiente hubo una conferencia de prensa en la que se expusieron los datos preliminares recopilados por la comisión de documentación. Hasta ese momento se tenían contabilizadas 221 denuncias a lo largo de la caravana al sur, 78% de ellas relacionadas con eventos cometidos en el estado de Guerrero. El resto habían sido cometidas en los estados de Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Tamaulipas, Durango, Nuevo León, DF y el Estado de México. Se trataban de denuncias de desaparición forzada, homicidio, secuestro, tortura, violaciones sexuales, desplazamiento forzado, extorsión, amenazas y detención infundada.
Después tuvimos la última reunión familiar con todos los miembros de la caravana. Fue algo muy bizarro, en el que se dijeron muchas cosas y se hablo un poco de los aprendizajes de esta caravana. En ese sentido hablamos un poco de los roces que tuvimos a lo largo de estos diez días de viaje, pero también se mencionó que quizá la lección más importante que aprendimos de los diferentes tipos de violencia y de las diferentes resistencias, es que solo el pueblo defiende y protege al pueblo; que necesitamos defendernos saliendo a las calles y creando redes. Otras cosas más se dijeron, entre ellas se remarco el caso de Wirikuta, y se dijo que tocar ese lugar es realizar un acto imperdonable, de un crimen no solo contra la nación wirarika, ni contra la humanidad, sino un crimen contra todo el cosmos.
Y no sé qué paso en medio de todas las cosas que se decían y la piel que se nos desnudo por todo lo visto a lo largo del viaje, que entramos en una euforia ridícula y empezamos a gritar y a aplaudir durante cinco minutos seguidos, y cada que por fin empezaba a calmarse la situación alguien decía algo que nos hacia seguir gritando y volver a aplaudir. Simplemente no podíamos detenernos. Ni siquiera en el camión pudimos aplacar esa euforia y viajamos cantando y bailando todo el camino. Se cantaron canciones de todos los representantes del camión: de Argentina, Francia, Brasil, Honduras y de los diferentes estados del país.

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