lunes, 24 de diciembre de 2012

Pensamientos que pienso que pensaba


Hay una fiesta de disfraces en mi pensamiento, y todas las ideas danzan en el patio de mi cabeza, usando coloridos antifaces para que nadie sepa quién es quién, ni cual es cual. Solo danzan, danzan ebrios de pasión. 
Pero se que pronto, al acabar la música, cuando el silencio emponzoñe sus corazones de hojalata; se rebelaran contra mí y empezaran a destruir el lugar. Serán peor que una turba, golpearan las paredes, quemaran las puertas, lanzaran huevos en la entrada,  haciendo añicos los vidrios. 
Y al final, al final se irán muy felices a casa, comentando que gran fiesta. Se besaran unas a otras, se engañaran, se lastimaran, se mentirán, se fusionaran y al final nada será lo mismo. 
Pero al final no importa, nunca importa, porque en cuanto salen de la casa, siempre se desvanecen. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Balbuceando-ando

El primate primitivo, primigenio simio, cimiente de la civilización, cree crear creaciones cristalinas, crisálidas crecidas en cultivos culturales. Caóticos cataclismos catalizan ocasos ocasionales. Vacacionales vacas, viajan vanguardistas. La claque de la vida clava sus garrafales garras en la guerra; bullente ebullición biológica que brota botones bióticos. La amarga hamartía amaga en la hamaca, errando errabunda el hierro. 

jueves, 19 de abril de 2012

Para mi solo recorrer los caminos que tienen corazón, cualquier camino que tenga corazón. Por ahí yo recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo. Y por ahí yo recorro, mirando, mirando, sin aliento. 

(Don Juan) 

martes, 13 de marzo de 2012

De niño maté a todos los pájaros

De niño maté a todos los pájaros, eso que oyes son fantasmas. Sombras, recortes opacos de imágenes de por sí, imprecisas, fragmentos incomprensibles de promesas no aprendidas. No, aquí no quedan más. No existen más pájaros: No existieron nunca porque de niño yo maté a todos los pájaros. A ustedes ya no les tocó eso, verlos volar, oír su chachareo, nada de nada: Tan solo esto, pinches fantasmas. Y así, no solo con los pajaritos, que ay qué bonitos. También con todo lo otro. Ustedes mismos, mírense bien: Sombras, no son más. No son casi nada. Así es esto, la vida es así, ya saben como dicen; que dios no existe, pero como estorba. Justito así ¿Se dan cuenta, muchachos? Muchachos, estamos perdiendo. Nos tocó vivir aquí, en esta ciudad que se nos cae a pedazos; que nos arrancan a pedazos. Nos tocó el horror de la vida gris, el horario de oficina, el morir en la rutina. Nos tocó la violencia de las necesidades prefabricadas, de las falsas responsabilidades, de la estupidez premeditada. Nos tocó eso; la vida cuyas ganas de vivirse se venden por separado. Y la mierda, ¿verdad? Mucha, mucha mierda. Así que no, muchachos, no se escuchan muchos pájaros, y eso que oyen son fantasmas. Ya les digo que de niño yo los maté a todos. Los maté sin pena ni gloria. Los maté por matarlos nomas, por joder. Los maté ¿y qué? En el fondo ellos estuvieron desde siempre muertos de antemano. Nosotros también pero en su caso era diferente. Era diferente y bien dicen que la diferencia puede resultar mortal. Si yo los maté para ver si importaba en algo; Ya ven que no. Puritita madre ¿Lo ven? Ya parece ¿No se dan cuenta? No entiendo como no pudimos darnos cuenta antes. Darnos cuenta de que era un cuento, un cuento y solo eso: Los pájaros, la vida, la muerte. Y por supuesto, después de eso resulto difícil seguir creyendo en todo lo demás. No es sencillo, ¿saben? Observar una mesa y preguntarse si realmente estará ahí, contemplar tu propia mano y dudar de ella, viajar en carro sabiendo que en realidad nada de eso está pasando. Está cabrón, muchachos: Te vuelve loco. Esta cabrona la pinche duda siempre en todas las cosas. Pero más cabrón es poder seguir despertando por las mañanas ¿Cómo se despierta la gente por la mañana? Por favor, muchachos, dense cuenta: De niño yo mate todos los pájaros. Y sigo oyendo sus fantasmas. Oigo sus fantasmas, que es lo mismo que escucharme a mí mismo dando vueltas sobre mi propio eje. Oigo sus susurros sabiendo que soy yo corriendo absurdamente hacia mí mismo. Oigo cada día sus fantasmas que son los míos y que a la vez, son los de alguien más, porque yo mismo soy solo una ilusión. Carajo, esta cabrón hacer cualquier cosa cuando no le puedes dar ningún sentido. Pienso que debe sentirse bien ser el tipo de persona que es capaz de convencerse de que lo que hace tiene algún sentido. Yo no puedo: No puedo porque de niño yo mate a todos los pájaros y aún hoy sigo oyendo sus fantasmas.

martes, 24 de enero de 2012

               ... pero yo ya no creo en las palabras..        
                      . 
¿A que lenguaje acudir cuando las palabras se vacían de sentido? 
Yo me abandono a la música