Hay una fiesta de disfraces en mi pensamiento,
y todas las ideas danzan en el patio de mi cabeza, usando coloridos antifaces
para que nadie sepa quién es quién, ni cual es cual. Solo danzan, danzan ebrios
de pasión.
Pero se que pronto, al acabar la música, cuando el silencio
emponzoñe sus corazones de hojalata; se rebelaran contra mí y empezaran a
destruir el lugar. Serán peor que una turba, golpearan las paredes, quemaran
las puertas, lanzaran huevos en la entrada,
haciendo añicos los vidrios.
Y al final, al final se irán muy felices a
casa, comentando que gran fiesta. Se besaran unas a otras, se engañaran, se
lastimaran, se mentirán, se fusionaran y al final nada será lo mismo.
Pero al final
no importa, nunca importa, porque en cuanto salen de la casa, siempre se
desvanecen.
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