miércoles, 7 de diciembre de 2011

Rabia

Rabia más allá de cualquier cosa. Rabia por encima de todo, pero también por debajo, por en medio de todos y de todo. Por entre las comisuras de esta herida antiquísima que no hemos dejado cicatrizar y que ahora es nuestro país. Rabia que sangra desde cada punto de fractura, desde toda fisura resultado de esta herida.
Rabia que viene desde el lugar más pequeño, desde un lugar seco y oscuro que no sabíamos que teníamos pero que habita en nosotros y que nos rebasa lentamente. Rabia que es un grito muy profundo que nos muerde y lacera, que palpita y corroe.
Rabia de algún tipo de animal salvaje en cuenta regresiva. Rabia de vivir en plena guerra, de ser solo cuerpos; cuerpos que dan igual vivos que muertos, cuerpos cadáveres, cuerpos que son solo cifras, cuerpos esperando a aparecer en alguna fosa, en una de tantas listas de desaparecidos.
Rabia de saber que nos van amputando las vidas como si fuesen frutos verdes que se cortan antes de tiempo y después se aplastan contra el piso. Rabia de ver nuestra libertad asfixiada lentamente a manos de la violencia y la vileza. Rabia de saber que nos robaron nuestro futuro y nos fuimos quedando huérfanos de esperanzas.
Rabia de saber que no estamos todos. Rabia de saber que nos faltan los desplazados, los presos políticos, los desaparecidos, los asesinados. Rabia de sentir su esencia convertirse en eterno vacio, en algún tipo de hambre insaciable que no se puede curar de ninguna forma.
Rabia de saber que todas esas ausencias son frutos arrancados del árbol de la vida. Rabia de saber que todas esas heridas son también nuestras heridas. Rabia de sabernos amputados, asustados, emputados.
Rabia de no saber si será posible que pasen cuarenta y ocho horas sin matarnos entre nosotros mismos en este país. Rabia de no atreverse a hacer las cosas de forma diferente. Rabia de atreverse a hacerlo y ser atacado.
Rabia como vocación, como marcapasos. Rabia como remedio único contra la apatía, contra el miedo, contra el dolor. Rabia porque a nosotros la vida nos entra ya a través de la herida. Rabia porque el miedo paraliza. Rabia porque la rabia se organiza. Rabia porque todas estas muertes sean también frutos.

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