Empiezo a sospecharme como una gruta con goteras constantes. Y es como si mi corazón fuera una gota que cae. Incesantemente, una y otra vez. Y cada gota es un latido, y en cada latido la vida se me escapa hacia otra parte; se me escurren las ganas. Se me secaron todos los paraqués.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Hable con ella